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Dolor en el pie

Fasciosis plantar

La fasciosis plantar produce dolor que se origina en la densa banda de tejido conocida como la fascia plantar. Ésta se extiende desde la parte inferior del hueso del talón hasta la base de los dedos del pie (también llamada bola del pie).

  • El tejido conectivo entre el talón y la bola del pie puede resultar dañado y producir dolor.
  • El dolor es más intenso cuando la persona se levanta de la cama; dicho dolor se presenta por lo general en el talón.
  • Pueden ser de utilidad los ejercicios de estiramiento, el cambio de zapatos, el uso de dispositivos que alteren la posición o el rango de movimiento del pie con el fin de reducir la presión en las articulaciones afectadas (ortosis) y entablillados, así como —en ocasiones— las inyecciones de corticosteroides.

La fascia plantar conecta la parte inferior de los huesos del talón con la bola del pie y le proporciona energía al paso.

En ocasiones se le denomina fascitis a la fasciosis plantar. No obstante, este término es incorrecto. Fascitis significa inflamación de la fascia, pero la fasciosis es un trastorno de tensión constante en dicho tejido; no una inflamación. Otros términos utilizados para describir la fasciosis plantar incluyen la entesopatía calcánea y el síndrome de espolón calcáneo.

Sin embargo, el espolón calcáneo puede o no estar presente. Por lo general ocurre un pequeño desgarre a causa de la tensión excesiva en la fascia plantar. La fasciosis es una de las causas más comunes de dolor en el talón.

La fasciosis plantar puede desarrollarse en personas con estilo de vida sedentario que usen zapatos de tacón alto, tengan el arco del pie considerablemente alto o bajo, presenten endurecimiento en los músculos de las pantorrillas o el tendón de Aquiles (que conecta los músculos de las pantorrillas con el hueso del talón). Las personas sedentarias se ven afectadas, por lo general, cuando aumentan su nivel de actividad o utilizan zapatos con menor soporte.

La fasciosis plantar también es común entre corredores y bailarines debido al aumento en la tensión de la fascia, particularmente si la persona sufre algún tipo de problema ortopédico en los pies. El desarrollo de este doloroso trastorno surge con mayor frecuencia en personas cuyos oficios requieran pasar mucho tiempo de pie, o caminando, sobre superficies duras por periodos prolongados de tiempo.

Otros trastornos que pueden provocar, o agravar, la fasciosis plantar son la obesidad, la artritis reumatoide y otros tipos de artritis.

Síntomas de la fasciosis plantar

Una persona que sufra de fasciosis plantar puede sentir dolor en cualquier sección de la fascia plantar, pero lo más común es el punto donde ésta se conecta con la parte inferior del hueso del talón. La persona siente, por lo general, mucho dolor después de descansar, en especial al apoyar el pie por primera vez en la mañana.

El dolor disminuye temporalmente después de que la persona camina un poco, pero puede regresar durante el día. Asimismo, cabe la posibilidad de que el dolor inicie cuando la persona camine o corra. En este caso, el dolor radia desde la parte inferior del talón hasta los dedos de los pies. Hay personas que sufren dolor ardiente o constante en el borde interior de la planta del pie al caminar.

¿Qué es el espolón calcáneo?

¿Qué es el espolón calcáneo?

Un espolón calcáneo es una saliente ósea que se forma en el hueso del talón (calcáneo). Esto puede ocurrir cuando la fascia plantar, el tejido conectivo que se extiende desde la parte inferior del talón hasta la base de los dedos de los pies, tira del talón de manera excesiva. El espolón puede producir dolor mientras se desarrolla, pero esto tiende a disminuir conforme el pie se ajusta al mismo. La mayoría de los espolones pueden tratarse sin necesidad de cirugía.

Diagnóstico para un espolón calcáneo

El médico puede efectuar un diagnóstico después de examinar el pie. La sensibilidad resulta evidente en el punto en que la fascia plantar entra al hueso del talón, o en la parte inferior de la bola del pie.

El uso de rayos X puede revelar la presencia de un espolón calcáneo que surge en el borde frontal inferior del hueso del talón. Ésta es una saliente ósea adicional que se desarrolla con el tiempo, debido al aumento de tensión en la fascia y a la disfunción del pie.

Sin embargo, no es común que las personas que sufran de fasciosis plantar tengan espolones calcáneos y la mayoría de los individuos que sí los presentan no sienten dolor. Por lo tanto, la presencia del espolón calcáneo no necesariamente sirve para confirmar la existencia de fasciosis plantar. Es raro que se requieran otro tipo de pruebas para efectuar el diagnóstico como, por ejemplo, imágenes por resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés).

Tratamiento para un espolón calcáneo

Para aliviar la tensión y el dolor de la fascia, la persona puede dar pasos más cortos y no caminar descalza. Es necesario evitar actividades donde el pie sufra impactos, como correr. Asimismo, cabe la posibilidad de que la persona se vea en la necesidad de perder peso. El estiramiento de los músculos de las pantorrillas por lo general acelera el proceso de sanación. La ortosis por medio de zapatos ajustados con soporte apropiado puede ayudar a amortiguar, elevar y proporcionar apoyo para el talón.

Otras medidas que pueden ser necesarias incluyen el uso de vendaje adhesivo, o vendajes que proporcionen soporte al arco del pie, masaje con hielo, uso de medicamentos antiinflamatorios sin esteroides (NSAIDs por sus siglas en inglés),como las Tabletas Analgésicas Flanax, inyecciones ocasionales de corticosteroides en el talón, fisioterapia y entablillados por las noches para estirar los músculos de la pantorrilla y la fascia mientras la persona duerme. Otro tratameinto incluye masajear tu pie con Linimento Flanax.

No se recomienda aplicar inyecciones de corticosteroides de modo frecuente, ya que pueden empeorar el trastorno. Si estas medidas no son suficientes, es posible aplicar un enyesado. En caso de que los síntomas continúen causando molestias, la cirugía es un recurso que —aunque rara vez se utiliza— puede servir para intentar liberar parcialmente la presión en la fascia y extirpar el espolón calcáneo.

Bursitis del tendón de Aquiles

La bursitis del tendón de Aquiles es la inflamación de un saco repleto de líquido (bursa) ubicada entre la piel del talón y el tendón de Aquiles (bursitis posterior del tendón de Aquiles) o en la parte frontal de la unión del tendón de Aquiles con el hueso del talón (bursitis anterior del tendón de Aquiles o bursitis retrocalcánea).

  • La sintomatología típica incluye inflamación y calor, así como un punto sensible en la parte posterior del talón.
  • El diagnóstico se efectúa con base en los síntomas, a través de un examen y, en ocasiones, el uso de rayos X.
  • El tratamiento busca aliviar la inflamación y, según la ubicación de la bursitis, eliminar la presión en la parte posterior del talón.

El tendón de Aquiles conecta los músculos de la pantorrilla con el hueso del talón. La bursitis posterior del tendón de Aquiles generalmente se se desarrolla debido a la formación de una protuberancia de hueso en el talón llamada deformidad de Haglund o "abolladura de la zapatilla". A la bursitis anterior del tendón de Aquiles se le conoce también como enfermedad de Albert o bursitis retromaleolar.

La bursitis posterior del tendón de Aquiles se presenta principalmente en mujeres jóvenes, pero también puede desarrollarse en hombres. Caminar de manera en que haya fricción o presión entre el tejido suave de la parte posterior del talón y el borde rígido del zapato, puede provocar o agravar la bursitis. Asimismo, el uso de zapatos que sean más estrechos en el área del talón (como los de tacón alto) puede conducir al desarrollo de la bursitis.

Bursitis en el talón

Bursitis en el talón

Por lo general sólo hay una bursa en el talón, ubicada entre el tendón de Aquiles y el hueso del talón (calcáneo). Esta bursa puede inflamarse, hincharse y producir dolor, lo que da como resultado una bursitis anterior del tendón de Aquiles. La presión anormal y la disfunción del pie puede provocar la formación de una bursa protectora entre el tendón de Aquiles y la piel. Ésta también puede presentar los síntomas descritos arriba, provocando una bursitis posterior del tendón de Aquiles.

Cualquier condición que cause presión adicional sobre el tendón de Aquiles puede provocar una bursitis anterior en el mismo. Las lesiones en el talón y las enfermedades como la artritis reumatoide también pueden causarla.

Síntomas bursitis en el talón

Cuando la bursa se inflama a causa de una lesión, los síntomas se desarrollan de súbito. Cuando la bursa se inflama sin que exista una lesión, es posible que los síntomas se desarrollen de manera gradual. En la bursitis del tendón de Aquiles, tanto anterior como posterior, los síntomas incluyen inflamación y calor en la parte posterior del talón. Un punto sensible, hinchado y ligeramente enrojecido aparece en esa zona.

Cuando la bursa inflamada crece, su apariencia es la de un bulto de color rojo bajo la piel del talón que provoca dolor en y encima del mismo. Si la bursitis posterior del tendón de Aquiles se vuelve crónica, la inflamación puede endurecerse, llenarse de fluido y adquirir una coloración roja o carne.

Diagnóstico bursitis en el talón

El diagnóstico se efectúa con base en los síntomas y a través de un examen. En lo que respecta a la bursitis anterior del tendón de Aquiles, los médicos utilizan rayos X para descartar fracturas del hueso del talón, daño al mismo a causa de artritis reumatoide o de algún otro tipo de artritis inflamatoria.

Tratamiento bursitis en el talón

Si la persona padece de bursitis anterior o posterior del tendón de Aquiles, la aplicación de compresas calientes o frías a la zona afectada y el uso de medicamentos antiinflamatorios sin esteroides, como las Tabletas Analgésicas Flanax, pueden aliviar temporalmente el dolor y la inflamación. El Linimento Flanax puede aplicarse a la zona afectada para obtener un efecto similar y es posible utilizarlo en conjunto con las tabletas para contrarrestar el dolor en el pie.

Cuando la persona padece de bursitis posterior del tendón de Aquiles, el tratamiento busca aliviar la inflamación y ajustar la posición del pie en el zapato para reducir la presión y el movimiento en la parte posterior del talón. Se pueden colocar almohadillas de hule espuma o fieltro en el zapato para elevar el talón y reducir así la presión. También puede ser de utilidad el estirar la parte posterior del zapato, o colocar almohadillas alrededor de la bursa inflamada.

En ciertos casos, el uso de zapatos especiales —como zapatos deportivos cuya entresuela esté diseñada para dar soporte al talón— dispositivos capaces de alterar la posición o el rango de movimiento del pie para reducir la presión en las articulaciones afectadas (ortosis), o ambos, pueden ayudar a controlar el movimiento anormal del pie y del talón, el cual contribuye a la irritación en la parte posterior del mismo. También hay zapatos que cuentan con relleno que sirve para reducir la probabilidad de irritación en la parte posterior del talón y del tendón de Aquiles.

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